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miércoles, 19 de marzo de 2014

Revolución industrial VII


LA BURGUESÍA:


La burguesía del siglo XIX dominó la vida económica y política de la mayoría de los Estados europeos, como clase social era muy heterogénea y no presentaba límites claramente definidos. Con diferencias según los países, en su seno podían distinguirse los siguientes grupos:


Alta burguesía:
Este grupo constituía la cúspide de la sociedad capitalista: controlaba las industrias, la banca, el comercio y los altos cargos de la administración del Estado, pero también se transformó en terrateniente al adueñarse de tierras procedentes de la Iglesia y la nobleza arruinada. En ciertos casos se aristocratizó uniéndose con la antigua nobleza, o mediante la compra de nuevos títulos (los Rothschild, los Thyssen o los Krupp). 

Media burguesía:
Integrada por profesionales de alta cualificación (abogados, ingenieros, intelectuales, profesores universitarios, miembros de profesiones liberales, etc.), también contaba entre sus miembros con comerciantes y agricultores acomodados.


Baja burguesía:
Era el colectivo más numeroso y estaba formado por pequeños comerciantes, artesanos, funcionarios de nivel medio-bajo, y empleados diversos. Aunque imitaba las formas de vida de la burguesía alta y media,  estaban más próximos al proletariado.

La forma de vida burguesa.
El triunfo de la burguesía como clase social fue acompañado por la difusión de una serie de valores y una nueva concepción de la vida, la forma de vida burguesa, que se caracterizan por:
  • Practicar una vida austera, sobria y ordenada. Se impone una serie de convenciones sociales y respetabilidad, al menos exterior, que se traduce por un vestido oscuro, el uso del coche, un lenguaje bastante convencional, una vida de familia ordenada, en la que los hijos están sometidos a una educación y una disciplina estrictas y en la que la mujer tiene un papel muy reducido.
  • Defiende el orden, el progreso y  la razón, y es contraria a las revoluciones violentas y a las reivindicaciones de las clases inferiores.
  • Se opone a la intervención del Estado en los problemas económicos y sociales.
Y para completar el panorama, un enlace a un pequeño documental de la Casa Burguesa en Artehistoria: http://www.youtube.com/watch?v=TBv241AHV9Y
 

Revolución Industrial V


LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES.


La nueva sociedad industrial originó un intenso proceso de urbanización al mismo tiempo que se producía  una diversificación de la población activa: descendió la empleada en el sector agrario, aumentó la del industrial y, progresivamente, fue ganando importancia el sector terciario (comercio, servicio doméstico, burocracia, etc.).
 
 


Así, frente a la sociedad estamental-feudal, la nueva sociedad de clases supuso en principio, la equiparación de todos los individuos ante la ley. Pero esa igualdad legal no se correspondería con la división social, estructurada en torno a dos clases fundamentales: la burguesía, propietaria de los medios de producción (fábricas, maquinaria, tierras, etc.) y el proletariado (sin propiedades y necesitado de vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario).

El proletariado estuvo sometido a una sobreexplotación tanto en las condiciones de trabajo (larga jornada laboral, falta de higiene) como en la inseguridad laboral (paro, inexistencia de seguro médico, de desempleo o jubilación). Esta situación, sobre todo durante las primeras fases de la industrialización, posibilitó que los patronos acumulasen grandes fortunas. La promulgación de normas protectoras relativas al trabajo infantil y femenino, la reducción de jornada laboral y la mejora de la salubridad en las fábricas, fueron consecuencia directa de la protesta y la reivindicación organizadas por el movimiento obrero.
Degas, E: Una oficina del algodón en New Orleans (1873) 

La burguesía se erigió en la clase dominante de la nueva sociedad, industrial y liberal, tras una serie de oleadas revolucionarias que se sucedieron a lo largo del s XIX y que le otorgaron el poder económico y político, imponiendo sus formas y valores de vida. Durante este siglo la burguesía pasará de mostrar actitudes revolucionarias, transformadoras y creativas, a defender posiciones moderadas y conservadoras una vez conseguido el poder.


Y mientras, la aristocracia va perdiendo gran parte de su influencia a lo largo del s XIX  tras la abolición de los privilegios legales por las revoluciones burguesas. Sin embargo, conservaron su prestigio social y parte de su poder económico gracias a la propiedad de la tierra y fueron integrándose en el mundo de los negocios bancarios y comerciales, enlazándose con la pujante burguesía a través de matrimonios.


 

Édouard Manet: La música en las Tullerías (1862).